Nicolás Maduro  con Miguel Rodríguez Torres - 8.8.13 - Reuters

Arreaza no se conformó con anunciar otra inminente devaluación que destinaría los $ a 6,30 sólo para medicinas y alimentos, sino que adelantó lo que hará el gobierno tan pronto como eénga la Habilitante en sus manos: “Las leyes que vamos a aprobar -dijo el locuaz Arreaza- van a facilitar la tarea de la revolución de ir hacia un nuevo modelo económico, que es erradicar todos los componentes que el capitalismo generó en el país”.

Es decir que el propósito de ese fusil plenipotenciario es imponer el comunismo a la cubana rechazado por los venezolanos en el referéndum de Dic-2007 y no para luchar contra la corrupción en casos como la referida en las redes sociales de que en Venezuela hay 3 familias presidenciales, en 3 residencias distintas, con oneroso cargo al presupuesto nacional: Maduro y Cilia en Miraflores; Arreaza e infanta en La Viñeta y la otra infanta, familiares y amigos, en La Casona.

Tampoco será para llevar a la cárcel a los “enchufados” que quebraron las empresas de Guayana (muchos de ellos militares), ni a las prominentes figuras del PSUV acusadas por su compañero de partido, Mario Silva, de apoderarse de $ miles de millones de Cadivi a través de empresas de maletín, hasta desangrar las reservas que hoy se necesitan para adquirir productos de primera necesidad.

El BCV informa que en septiembre, por tercer mes consecutivo, subió la escasez hasta el 21,2%, superior al 20% de agosto y que la inflación de alimentos se disparó al 70%, la mayor en los últimos 17 años.

Si Maduro fuese sincero en su prédica contra la corrupción, no habría felicitado a la GN en sus cuarteles y culpado a la DEA del narcotráfico en el país, si no que habría anunciado una investigación exhaustiva sobre los 1.381 kilos de cocaína embarcados en 31 maletas en Air France; o rescatado los más de $ 20 millones esquilmados por altos ejecutivos del Bandes que reposan en cuentas en Suiza, y formado un escándalo sobre los $ 20 mil millones de sobreprecio nunca invertidos en el destruido sistema eléctrico nacional.

Antes de las 3 horas de insultos y tartajeo de Maduro en la AN ya teníamos indicadores de que la Habilitante iba a ser solicitada para radicalizar la revolución e imponer el modelo cubano:

1) la militarización de la actividad empresarial a través de la creación de un “Órgano Superior para la defensa Popular de la Economía” (que incluye a milicias y al Frente Francisco de Miranda y

2) la salida de Merentes de la Vicepresidencia Económica para colocar al inepto Ramírez, quien ha logrado lo que se creía imposible: quebrar a Pdvsa con el petróleo a más de $ 100 el barril.

CUMPLIENDO EL LIBRETO CUBANO, Maduro anuncia una ofensiva “total contra la burguesía parasitaria” a la que culpa del “desangramiento” de Venezuela con la venta de divisas, a la par que pidió “eliminar el cadivismo”, como si Cadivi no fuera un engendro rojo saqueado por los boliburgueses enriquecidos obscenamente con dólares baratos.

Entre 2003 y 2012 las importaciones públicas se dispararon en un 833% mientras que las del sector privado crecieron un 352% (recordemos que el 40% de las importaciones oficiales son ficticias; es decir, que los “enchufados” se quedan con el 40% de las divisas y las incorporan a sus cuentas personales o las venden en el mercado negro).

Maduro está acorralado por los reclamos de millones de venezolanos hartos de la escasez, inflación, inseguridad y corrupción.

Trata de desviar su culpabilidad sobre el caos del país (“el gobierno tiene grandes amenazas de quienes planifican el daño de la República para llevarla al caos”), pero no lo logra.

Por eso decreta una censura férrea y dictatorial de los medios privados, a través del “Centro estratégico de Seguridad y Protección de la Patria” que podrá declarar como “reservada” (es decir, prohibida su difusión) toda información sobre protestas sociales, corrupción oficial, escasez, inflación y las más de 25 mil muertes violentas con las que cerrará este año.

La escuálida cuadra de acarreados para “celebrar” el primer aniversario de la reelección de Chávez el 7-O y las encuestas que registran un alto rechazo popular a su régimen, presionan a Maduro a cumplir la orden de los Castro de imponer su modelo en Venezuela.

A pesar del celestinaje del CNE (cuya credibilidad está en el piso) el 8-D -de haber elecciones que Maduro sueña con suspender- el tsunami será arrollador.

Por eso todos a votar.

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