10Razones
Las siguientes 10 son algunas de las características del totalitarismo marxileninista hacia el cual pretenden arrastrarnos aunque lo oculten tras el hipócrita maquillaje pseudofilantrópico, moderado y falsamente democrático:

• No reconoce derechos naturales, anteriores y superiores al Estado.

• El Estado omnímodo absorbe los derechos individuales y las libertades fundamentales. Procura instaurar un dios-Estado, un Moloch, ante quien deben sacrificarse los derechos y las libertades.

• Considera que la familia debe ser destruida por tratarse de una “institución burguesa inventada por la Iglesia”.

• Induce a la identificación estado-gobierno-partido. El poder del estado carece de límites. A los órganos de gobierno les otorgan los más amplios poderes en el marco de una competencia imprecisa. Es la situación diametralmente opuesta a la del Estado de Derecho.

• Justifica, defiende o aplaude a los regímenes de partido único que combaten a sangre y fuego toda forma de oposición real o eventual.

• Busca sustentarse en el mito de la liberación del proletariado. Lo medular de su agitación propagandística, para captar incautos, gira en torno a este mito.

 Deliberadamente avanza hacia la instalación de un “gobierno de fuerza” (antagónicos al tipo de los “gobiernos de opinión” que son los que se apoyan en el consentimiento de la población libremente expresado). Se propone instaurar la “Dictadura del proletariado” que es “la dominación NO restringida por la ley y basada en la fuerza”.

• Desconoce toda ley divina, natural o humana que impida el odio de clases y la “violencia revolucionaria” a las que rinden culto como “partera de la historia”. Sin escrúpulos, aplican los más brutales métodos de acción y promueven revoluciones y crímenes. Dicen que “Todo lo que contribuya a la rebelión es moral.”

• Edifica un estado-gobierno-partido militantemente ateo y francamente hostil para con la religión en general y con la Católica en particular (Lenin: “Dios es el enemigo personal de la sociedad comunista”. Carta a Gorki, dic.1913, “Le marxisme-laninisme”, J. Ousset, p.132) y, por tanto, declara la guerra a la misma idea de Dios y combate a la religión, a la cual califica como “opio de los pueblos”.

• Niega la legitimidad del derecho de propiedad. (Marx y Engels confiesan en el “Manifiesto Comunista”:“Podemos resumir nuestra doctrina con esta proposición: abolición de la propiedad privada”). Importa tener presente que el derecho de propiedad se origina en la libertad del hombre y reposa en ella. Por tanto, la abolición de la propiedad privada implica la negación de la misma libertad. Conculcada la propiedad, todos los derechos individuales quedan sometidos al arbitrio despótico del Estado y terminan por desaparecer.

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